El encuentro se produce en un taller de escritura de la zona sur de Buenos Aires. Se trata de un grupo reducido de adultos que se reúnen con el coordinado una vez por semana. La consigna había sido entregada el sábado anterior y luego, enviada por mail para la lectura de todos: Una poesía y un cuento. Catalina escribió una poesía y un cuento de tipo realista. Sus compañeros de grupo no vacilan en adjetivar con ironía la producción literaria Apuntan a subrayar la funcionalidad ("el texto puede ir dentro de un bombón porque es meloso, cursi y primaveral" - dicen ). Ella sostiene que se trata de un poema de amor, y, suspira. En cambio, con respecto al cuento, sostienen que: “es reivindicativo”, “le decís todo al lector”, “el conflicto tiene que estar en otro lado”, “no en ricos y pobres” Catalina defiende su trabajo y cuenta que su historia se basa en relatos que su madre le había contado sobre la pobreza que vivió.
Podríamos pensar en esta situación de encuentro con la escritura como un producto social, como un hecho social (Boudieu, 2001) en donde los actos de habla son cosas, producen cosas. No se trata de una tertulia en donde unos y otros se señalan errores, se exaltan virtudes literarias, aciertos metafóricos, y giros discursivos con aires borgeanos.
Aquí se evidencia una lucha. Es una lucha desigual, cultural en donde algunos actores del encuentro no interpretan a Catalina. La existencia de un diálogo igualitario (Flecha, 1997) permitiría que las situaciones de poder se hubieran disuelto.
Catalina tiene cosas que decir, hay algo que la impulsa a renovarse. La memoria le arde. Muchas mujeres a lo largo de su vida pudieron narrar y narrarse para poder identificarse.
Petit escribe sobre una mujer que necesitó descubrirse para hacerse paso en un mundo diferente en el que había criado. Necesitó ir borrando todo aquello que le producía dolor en su pasado. “Esas heridas adquirieron derecho a expresión, de memoria. Al recuperar su historia pudo liberarse de ella” Una nueva mujer renació a partir de ese momento.
Un encuentro, como todos sabemos por experiencia propia, puede ser la oportunidad para modificar nuestro destino: estamos ya encajonados en líneas de pertenencia social e incluso llevamos estigmas con los que tendremos que vivir toda la vida (Petit: 2001)
No se trata solamente de escritura, se trata de superar la pérdida de sentido (Weber, 1969) para ello el aprendizaje dialógico e igualitario promueve aquellas cosas que a los hombres lo mueven, aquellas que lo alejan de la enajenación, aquellas que le dan un sentido global a sus vidas.
D.C.G
D.C.G
Un temblor de 7.3 grados en la escala de Richter azotó a Haití en 2010 y dejó miles de muertos. Un hombre desnudo camina absorto por las calles de Puerto Príncipe, nadie lo detiene, se ha quedado suspendido en la nada. El fotógrafo Cristóbal Manuel ha inmortalizado ese instante.
A priori, intento pensar acerca de esa situación traumática y busco un significado de esa imagen: la pérdida de seres queridos, un trauma físico que pudo haber lesionado parte de su cerebro y la imposibilidad del lenguaje oral, la incapacidad de transmitir a través de la palabra lo que sucedió, y aquí me detengo y los invito a reflexionar. ¿Puede la palabra curar y borrar tanto espanto? ¿Puede el dolor borrar el don de la palabra? ¿Puede vivir un cuerpo con una psiquis destruida por el dolor?

Los compañeros de Catalina parecen bastante crueles en sus comentarios. Tal vez reproducen actitudes críticas de las que han sido objeto o desprecian la expresión muy abierta de los sentimientos.Espero que Catalina no se sienta muy frustrada y siga participando
ResponderEliminarCreo que la palabra puede curar en el sentido de que es la manera en que el espanto se puede hacer visible, legible y audible. La palabra le da forma y significado expreso al dolor y ese a mi entender es el primer paso a dar para comprenderlo y reflexionar acerca de él para que se transforme en aprendizaje. En la palabra a veces metemos toda nuestra concepción del mundo.
ResponderEliminarRespecto de la escena, se están haciendo comentarios subjetivos acerca del tema del escrito y no acerca de la escritura en sí, con lo cual en vez de hacerse este tipo de apreciaciones subjetivas que solamente reflejan el gusto por ciertas temáticas y ciertas literaturas, se produciría un mayor aprendizaje respecto de la práctica de escritura. Está bueno apreciar la manera en que la escritura puede tener un sentido revelador, como decís, para esta tallerista.
Saludos!!
Coincido con Laura que en la escena se producen apreciaciones subjetivas, aunque creo que éstas sean para elogiar o para criticar tienen que estar coordinadas, mediadas por la persona encargada del taller, pueden crease situaciones hirientes y por que traumáticas si cada uno expresa su subjetividad sin "filtro". En la escena el coordinador casi no está presente, sumado a eso, el trabajo que les propuso fue enviado por mail, me pregunto… ¿faltará algo de diálogo? Pensándolo como lo plantea Flecha es decir las expresiones de manera igualitaria y enriquecedora.
ResponderEliminarCreo que la palabra es el medio por cual el dolor puede manifestarse de manera clara y explícita. Sucede que las experiencias expresadas de forma oral o escrita pueden provocar distintos efectos en la diversidad de receptores. Lo importante y rescatable, a mi modo de ver, es que Catalina pueda seguir escribiendo sin miedo ni prejuicios, en busca de un diálogo igualitario, que el coordinador debería facilitar. Tal como se manifiesta en el testimonio de la chica de Argelia, que nos muestra Petit, la literatura le resultó, entre otras cosas un medio para poder reconstruir su propia historia a la que jamás había accedido: "[¿Qué es lo que leía?] la literatura magrebí, de donde venía, la historia de Argelia. Porque mi padre peleó en la guerra de Argelia y nunca nos había hablado de eso. Entiendo que él no pueda hablar, entiendo que muchos franceses no puedan hablar de ella. [...] Pero al mismo tiempo nosotros nos quedamos ahí, sin respuesta. Hay que encontrar respuestas. Es necesario que haya... gente con historias" Por esta razón considero imprescindible que la literatura sea un recurso para poder llegar a aquello que nos falta encontrar, dentro y fuera de nosotros mismos. Denise
ResponderEliminarMe parece re interesante lo que planteas, Dora. La verdad que a mí lo que más me hace ruido es la siguiente frase de los participantes: "con respecto al cuento, sostienen que: 'es reivindicativo', le decís todo al lector`', 'el conflicto tiene que estar en otro lado', 'no en ricos y pobres'".¿Por qué el conflicto debería estar en otro lado? ¿Por qué está mal que la literatura sea reivindicativa?. Como plantean las compañeras éstas son apreciaciones subjetivas. En ellas me parece ver no sólo gustos personales sino representaciones de lo que debe o no debe ser la literatura. En esto tiene que intervenir el coordinador para posibilitarles otros panoramas a los participantes y para no dejarlos en el plano de la confrontación sino en el del aprendizaje solidario.
ResponderEliminarOtra vez la ausencia del coordinador y sus por qué
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