Mi tarea de observación se desarrolló en un Taller de Escritura (literaria) que funciona todos los sábados por la mañana, más o menos dentro del ciclo lectivo, en un Instituto de Profesorado. Lo coordina una profesora de la institución y si bien está enmarcado dentro del Profesorado, está abierto a la comunidad y de hecho son pocos los participantes “internos”. El grupo es heterogéneo en cuanto a las edades (entre los 18 y los 60 aprox.) y las extracciones; una mujer de unos sesenta años y ama de casa y un joven estudiante de paleontología. Participan también dos mujeres de mediana edad y una estudiante de unos treinta años del Profesorado en Letras y un hombre de unos treinta y cinco o cuarenta años Analista Deportivo.En la escena que me gustaría presentar, los participantes debían presentar la tarea para el hogar (textual) que surgió de una consigna propuesta por la coordinadora: ante la presentación de una serie de objetos (un sobre, una servilleta manchada de café, una nuez) escribirían, bajo una forma textual a elección, un texto cualquiera (poesía, cuento, etc.). En el encuentro anterior se escribieron se escribieron los textos y la tarea para el hogar fue intercambiar el escrito con un compañero y reescribirlo (según Natalia, la coordinadora, para que aprendan que lo que está escrito, una vez escrito, ya no es de uno). Así, la escena es la socialización de la respuesta que escribiera Maria (una de las mujeres de mediana edad) al texto que escribiera Ernesto (el estudiante de Paleontología):
Maria termina de leer su poesía y (según la mecánica del encuentro los demás participantes dan su parecer, después Natalia, la coordinadora, después Maria explica el proceso de escritura y lo que leyó en el texto de Ernesto y finalmente Ernesto describe su propio proceso de escritura) enseguida todos aplauden y ríen. Natalia hace un comentario cómplice a Maria dejándole saber que “no esperaba menos de su pluma maestra para la poesía”. Carla, la otra mujer de mediana edad asiente al comentario y le da un apretón de manos (están sentadas las dos juntas). Francisco, el analista deportivo, divertido por esa demostración de afecto entre las dos mujeres, le dice que le encantó el final y lee /Lanza voces la carta/abre grietas lastima/no soportas más/te tapas los oídos/estrujas el pliego lo arrojas distante/Silencio/Por fin/. Todos hablan a la vez y dan su opinión. Natalia trata de que no hablen todos juntos y pregunta si hay algo más además de “flores” (ríe). Dice que ella tiene para aportar algo que le hace ruido: Distraídamente tomas unos frutos/sientes una nuez pasar por tu garganta/ansiedad perfora/dedos tiemblan entre el sobre blanco/. Dice que le parece un poco duro ansiedad perfora-dedos tiemblan y pregunta a los demás que opinan. Laura, el ama de casa, no muy convencida, pregunta si será la falta de artículos y Natalia, tampoco muy segura, da a entender que no con la cabeza. Carla, sentada junto a Maria, insiste en que le encantó toda la poesía y que la dureza de la frase es a propósito de lo que se describe (la poesía se llama La Carta Grita). Francisco insinúa que quizás para “optimizar” todavía más el efecto se podrían unir en un solo verso pero se retracta enseguida ya que entre el sobre blanco quedaría “totalmente descolgado”(En seguida le dan la palabra a Maria que estuvo tomando nota de las acotaciones de los demás y dio su versión del proceso de escritura y qué había tomado del texto de Ernesto).
El resto del encuentro se desarrolló en la misma tónica de lo anterior. Lo primero que salta a la vista es lo que postula Sirvent cuando habla de la educación popular y dice que se hace necesario superar la supuesta oposición entre educación popular y educación formal que erróneamente sitúa a la primera como no-formal e inclusive como una alternativa a la enseñanza escolarizada. (Sirvent, 2008) ¿Qué podríamos entonces retomar como mayor logro de esta educación no-formal o popular? El mayor logro que a mi entender tendríamos que subrayar es la construcción dialógica del conocimiento. Cuando Sirvent da su fundamentación epistemológica de la educación popular dice que esta concibe al conocimiento como una construcción dialéctica y no como el resultado de una acumulación lineal e infinita de hechos sin conexión; conocer la realidad es comprender los hechos como partes estructurales de un todo en movimiento donde se identifican aspectos, puntos de vista y contradicciones. El mismo Ramón Flecha (Flecha, 1997) habla incluso de un diálogo igualitario y dice que el diálogo es igualitario cuando considera las diferentes aportaciones en función de la validez de sus argumentos, en lugar de valorarlas por las posiciones de poder de quienes las realizan (…) en el diálogo igualitario aprenden ambos, alumnado y profesorado, ya que todas las personas construyen sus interpretaciones en base a los argumentos aportados. ¿Por qué esta modalidad en la praxis se da como casi exclusiva del ámbito no-formal?Ahora bien, sin perder de vista lo anterior, y pensando en clave de cómo se gestiona el conocimiento literario y las representaciones de literatura en juego, hay algunos puntos que deberíamos destacar. Es probable que esta modalidad tan orgánica que se puede apreciar en la escena se deba a que como me comentó Natalia, algunos de sus talleristas llevan años asistiendo. Puede ser que sea el caso, pero se puede ver un cierto "acostumbramiento" en la mecánica de los encuentros. En las intervenciones de los participantes, si bien son siempre muy respetuosas, se ve una "necesidad" de encontrar "algo para arreglar" y el autor original toma muy en serio este feedback. Vemos cómo la propia coordinadora encuentra algo "que le hace ruido". Es mi parecer que un poco de esto se desprende del hecho de que según Natalia, trata de que en todos los encuentros se lea algo al menos de los "grandes escritores" y esto lleva a múltiples representaciones tanto de la literatura como de la lectura. El que mejor lea o lo que parecería ser lo mismo, llegue a un "conocimiento más profundo" de los grandes escritores, tendrá mayor autoridad, conferida por aquellos claramente, para comentar el trabajo propio y de los demás.
Se hace hincapié en el proceso de escritura pero como un medio para un fin..., los "grandes escritores". Al parecer "escribirá mejor" (me pone nervioso escribir la frase) quien mejor emule, digámoslo de una vez, la forma o el contenido de un individuo único, particular y, además, muchas veces con el valor agregado de la consagración de la crítica (la más de las veces caprichosa cuando no tendenciosa). El conocimiento se gestiona como una serie de esforzados pasos, si bien no está definido en cuántos, para así llegar, en lo que aparece como un lejano fin si no inalcanzable, a la Literatura (con mayúscula).
Si bien desde el punto de vista de la mecánica de los encuentros todo parece fluir naturalmente, me pregunto hasta qué punto no será producto de este mismo "acostumbramiento" que hablábamos antes, el hecho del éxito de los encuentros.
En nuestra asignatura, especialmente, debería poderse aplicar en el ámbito de la enseñanza "formal", si no de manera sistemática, al menos en la enseñanza de la literatura algunas de estas modalidades tratando de no caer en el lugar común de la Literatura.
En nuestra asignatura, especialmente, debería poderse aplicar en el ámbito de la enseñanza "formal", si no de manera sistemática, al menos en la enseñanza de la literatura algunas de estas modalidades tratando de no caer en el lugar común de la Literatura.
Marco Julio Lastra.
Si, yo me pregunto lo mismo. ¿Por qué en el ámbito formal no se puede trabajar de esta manera? ¿Qué hábitos (o habitus) tan habilitados lo habitan que no se pueden deshabilitar?
ResponderEliminarComento exclusivamente acerca de la escena, que en la última clase tuve oportunidad de leer para hacerle una "carta a tu coordinador":
ResponderEliminarRespecto a la dinámica del taller, creo que de los encuentros podría sacarse mayor provecho si se mantuviera algún orden a la hora de hacer los comentarios sobre los textos para que todos puedan escuchar y ser escuchados, sobre todo siendo tan pocos, puede aprenderse dialogando de manera igualitaria, desde una posición horizonal, sin que su palabra se imponga y construyendo así el conocimiento.
Me llamó mucho la atención un comentario: "¿hay algo además de flores?". No encuentro el sentido de este comentario y tampoco la necesidad de tirar dardos en un taller. Muchas veces uno no se siente capacitado para hacer una crítica literaria y tantas otras uno cree que probablemente al otro no le sirva de nada. Por lo tanto, debería pensar la coordinadora en una manera de lograr que los talleristas se sientan capaces y libres de hacer críticas constructivas que sirvan a sus compañeros para mejorar su escritura, ni flores, ni dardos. Pienso también, que las flores generalmente animan pero a veces dan alergia y el estornudo nos hace volver a mirar lo que escribimos con los ojos vidriosos, por lo cual le diría a la coordinadora (como pensé en mi carta) que no subestime los saberes sujeto de los talleristas a la hora de opinar y el valor que estos pueden representar para sus compañer@s.
Respecto del comentario que hace sobre una poesía, que "le parece un poco duro" el lenguaje, creo que este tipo de crítica sólo lleva a que el que tiene poca autoconfianza empiece a escribir solo para un público de clones de "N." y el que tiene un poco más... Se vaya a buscar otro taller, porque no está contemplando siquiera la existencia de estilos literarios y corrientes enteras. Esto también, nos deja ver que "N.", en sus representaciones acerca de la literatura, considera que ¡la literatura no ha de ser dura! ¡Pobre Baudelaire, no le avisaron!
Respecto al análisis de la escena:
ResponderEliminarNo veo en tu escena los rasgos comunes de la educación popular (incluída en la "no-formal") sobre la que problematiza Sirvent en su artículo, porque sí, es un ámbito de educación no-formal, pero creo que no de educación popular y tampoco veo la tensión que encontraste en la escena como para citar que es necesario "superar la supuesta oposición entre educación popular y educación formal".
Tampoco veo en la escena que haya una acumulación lineal de hechos sin conexión o que se ponga en juego la comprensión de hechos, o que no se expongan diferentes puntos de vista o contradicciones.
Y respecto de tu pregunta "¿Por qué esta modalidad en la praxis se da como casi exclusiva del ámbito no-formal?", en el taller que observaste (del ámbito no-formal) y en tantos otros publicados en este blog ¿se da el diálogo igualitario? Creo que el diálogo igualitario puede extenderse a cualquier práctica de enseñanza, formal y no-formal, pero hemos visto en más de una osbervación que en el no-formal tampoco se da esto usualmente, así que no creo que sea exclusiva ni casi exclusiva de ningún ámbito, hasta me arriesgo a decir que cuando aparece es una rareza... Nuestra "asignatura" está enmarcada dentro de la educación formal, pero tiene la modalidad de "taller" y no veo que se haya desestimado tu opinión o tus comentarios o una relación "vertical" que no nos habilite al diálogo. De hecho he aprendido mucho más escuchando las posibilidades de análisis de mis compañer@s que leyendo sóla la bibliografía, porque muchas veces no entendí o entendí mal conceptos que otras compañeras manejan con mayor fluidez que yo y esos aportes me sirvieron muchisimo para hacer mi análisis (con el cual me encontraba bastante perdida, porque aunque veía que mi escena era "rica" no podía encontrarle la vuelta) y así también espero que les hayan servido a los demás mis aportes (que los he hecho porque nadie me tapó la boca). "No se tú, pero yo..." aprendí esta vez más escuchando que leyendo y no es algo exclusivo de esta materia, tuve el mismo gusto en muchas otras hasta ahora.
La construcción dialógica de conocimiento (Sirvent) por un lado, y por otro lado, Freire diría que se trata de que a los participantes les interese el tema (que forme parte de su cultura) y que no se trate de una acumulación de cosas sin sentido.
ResponderEliminarMarcos: con respecto a lo que decis del "acostumbramiento" no estoy de acuerdo porque si se dan estos encuentros con una verdadera vocación dialógica nunca van a ser similares. Al contrario siempre va a haber crecimiento.
A propósito de lo que decis "que el autor original toma muy en serio este feedback" considero que es positivo ya que en esta dinámica todos pueden aportar al conocimiento.
El tema de que la mayoría de los coordinadores vanaglorian a ciertos autores es muy cierto. Tiene que ver con una cuestión ideologica de su formación profesional como docente. Petit diría que el docente se piensa como mediador cultural. Altusher diría como reproductor de un status quo vigente.
D. D. Galvan
Estoy totalmente de acuerdo con el último comentario de Laura. Yo no creo que el aprendizaje dialógico sea privativo de un ámbito en particular. Lo que si me parece es que el ámbito formal tiene una característica que lo distingue claramente del no formal: la evaluación. Pero esta particularidad puede ser vista como una limitación para el aprendizaje dialógico o como un atributo (entre otros) del ámbito formal que nos obliga a repensar sus prácticas.Yo creo que elaprendizaje dialógico es totalmente posible de llevar a cabo en un espacio formal sólo que ha que pensarlo en relación con su singularidad.
ResponderEliminarEn el caso de esta escena, yo no estaría muy segura de decir que es un aprendizaje dialógico y mucho menos llamarlo educación popular. En esta escena la dimensión sociopolítica propia de la educación popular está ausente. En cuanto a la dimensión cognitiva, en la eduación popular se analiza críticamente la realidad y acá yo veo todo lo contrario. Cuando la coordinadora dice "grandes escritores" no cuestiona qué son, cómo se establecen, quiénes los establecen, qué participación tienen o no los talleristas como lectores y escritores. Si ni siquiera cuestiona eso, creo que está muy lejos de lo que es la educación popular.
Ayelén Goldar
Entendí que Sirvent se refiere a la ed. popular no como algo buscado como este taller (los que asisten saben que existe y que tienen derecho a asistir) sino que se postula como una conquista de quienes por lo general no tienen ningún tipo de capital cultural y estos espacios para esas personas significa una conquista de derecho. Además tiene un trasfondo de lucha ideológica. Un ejemplo de ed. popular puede ser la observación de Mariela.
ResponderEliminarOtra de las cosas que distingue el formal del no formal además de la evaluación es el título ("objetivación de saberes"). No coincido con que haya "acostumbramiento" porque aparentemente hablan todos juntos y no acostumbran a escucharse, además porque se produjeron tensiones que no daban margen de justificación (por qué se debe a la ausencia de artículos, por qué es rígido el poema, por qué le pareció genial el primer poema)o tal vez sea esa la forma normal o acostumbrada de trabajar, dejar tensiones sin resolver o sin problematizar.
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