Ficción/ experiencia… ¿hay diálogo?
El taller que fue observado es sobre narración de cuentos y tiene por título “El hábitat de los cuentos”. Este taller se dicta de manera particular por Aimé en un teatro de la ciudad. La mayoría de las participantes son maestras de nivel inferior o magisterio. Luego de un ejercicio de despertar el cuerpo caminando y enunciando frases, Aimé ubica a las participantes en ronda. Y les pregunta: ¿se acuerdan de Cristina?... (Ellas se sonríen, una dice que si con la cabeza) ¿Te animas a presentarla?
Participante 1: es una mujer luchadora, que hace muchas cosas, psicopedagoga, busca caminos…
Participante 2: hay tres cosas que nos unieron con Cristina y fueron las pérdidas, me acuerdo que lloramos, hicimos catarsis. Nos unieron, no es que nos une el dolor, sino que esto que nos gusta (refiriéndose al taller), nos hace bien.
Cristina es una de las participantes presentes, seguramente en encuentros anteriores habló de su vida personal, contándoles a las demás sobre sí mismas. Haciendo su presentación.
Aimé: a ver que nos pasó con Ema, ¿qué era importante?
Participante 1: la anécdota sobre su registro de nombre, la madre manda al padre a registrarla con un nombre, pero cuando el padre llegó al registro civil la anota con el nombre de su ex novia.
Aimé: se imaginan al padre yendo al registro, lo qué pensaría….
Participante 3: y ella después de un enojo, lo perdonó, que grandeza de mujer solo le importaba su hija.
Aimé: Recordábamos que cuando se narra en primera persona es más fuerte, entre nosotras que intentamos recordar es menos fuerte que cuando ella lo narra. Cuando narramos tenemos que vivenciarlo. Tenemos que compartir las imágenes a través de la vivencia, y que no sea mecanizado.
La principal idea que se desea subrayar es la concepción vivencial de la narración, de la literatura, por parte de la coordinadora Aimé. Este hecho inclina a que las participantes narren sobre su vida es decir, una única noción referida a lo biográfico, por lo tanto obstaculiza a considerar otros panoramas.
El estudiar las diferentes concepciones desde las cuales se aborda la literatura ayuda al análisis de las decisiones didácticas. En esta escena partiendo de la postura vivencial se debería considerar, pensar e imaginar cuáles serán las futuras decisiones didácticas que se desarrollarán en el aula por parte de las participantes maestras (Sardi, 2007). Y se podría así mismo reflexionar sobre el resultado de esta forma teatralizada que propone el taller de Aimé, ¿por qué la literatura (sea o no infantil) debe ser teatralizada, representada? La orientación teatral y viviencial circula en el terreno de lo personal vinculado a lo catártico.
Sin embargo más allá de la concepción vivencial se podrá reconocer la importancia de la escucha que se desarrolla en el encuentro, si se recurre a lo propuesto por Bajour la escucha tiene que ver con el deseo y con la disposición a recibir y valorar la palabra de los otros. Va mas allá de la utilización de la palabra en una escena colectiva (Bajour, 2008). En esta escena la intensión de la escucha podría denotarse ya que la palabra no es utilizada para reafirmar una visión de verdad sino para alimentar el diálogo.
Sin embargo, no se realiza un trabajo dialógico con la escucha, sino que se inclina a la expresión como catarsis, como terapéutico. El diálogo permitiría expresar diferentes interpretaciones sobre un suceso y generar al mismo tiempo aportes de enriquecimiento para las lecturas literarias. En la concepción dialógica que propone Flecha se preserva la posibilidad igualitaria como resultado del diálogo sin imposición de unas ideas sobre otras (Flecha, 1997). Por ello es importante también el contar la experiencia ya que es valorable el dar sentido a la existencia. En efecto, si contarlo y reinterpretarlo es parte de la construcción y la creación de sentido, ¿será productivo en la narración no considerar la ficción de la primera persona singular y sí y solamente la narración vivencial?
Caricatura.... Esteban Podeti...... http://weblogs.clarin.com/podeti/
Natalia Pioppi

¡Hola Natalia!
ResponderEliminar(Terminando de reirme de la caricatura empiezo a comentar)
Creo que la coordinadora en su afán por huir de lo "mecanizado" (y qué será para ella la narración mecanizada, ¿no?) está poniendo como único y mejor un tipo de escritura que es uno entre miles. Es decir, la narración vivencial no me habilita a escribir sobre la vida en otros planetas y lo he leído tantas veces jaja.
Y creo que sí, el taller está orientado a la práctica de escritura como catarsis y la reflexión acerca de la experiencia de vida de cada una, lo cual tendría que ser llevado a cabo por profesionales idóneos porque recibir opiniones de los compañeros de taller acerca de experiencias personales es todo un tema, sobre todo el ver "qué era lo importante" por ejemplo. Esta escena no parece realmente sacada de un taller de narrativa de cuentos sino de uno de escritura terapéutica.
Respondiendo a tu pregunta, creo que es productivo, incluso aunque se busque solo la "catarsis" en el taller, el contar e interpretar ficciones narradas (habría que buscar las que las "movilicen" sentimentalmente) en cualquier persona y de paso no se pondría en tela de juicio una experiencia personal, sino la reflexión y lo literario. Aparte, si la primera persona es "fuerte" ¿cuál es el problema? El impacto puede ser muy provechoso para hacer catarsis y como disparador de opiniones que comienzan por la molestia y terminan en la comprensión. Respecto de la narración en tercera persona, creo que sería interesante trabajar también otros aspectos, por ejemplo un narrador testigo, un monólogo interior, un narrador deficiente, etc. e ir viendo/viviendo las diferentes percepciones, opiniones y comentarios sentimental y "literariamente" hablando.
Saludos
Natalia personalmente no me gusta la idea de que la literatura tenga una única función, la catártica. No logro imaginarme cuando la coordinadora le dice a los talleristas: "Cuando narramos tenemos que vivenciarlo".
ResponderEliminarMe pregunto qué pasaría con un grupo de personas en un contexto de encierro. Además, un coordinador que está frente a un grupo que realiza catarsis debería estar mejor preparado, porque creo que es una tarea de la psicología. Incluso esta disciplina trabaja mucho con mecanismos de defensa como el desplazamiento, condensación, negación y otros.
Un buen docente o coordinador puede lograr a través de la escritura y la literatura que se sientan más libres (simbólicamente).
Además, el sentido de cómo se tiene que interpretar en este taller lo da la coordinadora.
Si fuese en el marco de un proceso dialógico el sentido lo darían los participantes.
Considero, al igual que ustedes, que la única manera de hacer literatura (de narrar en este caso) no implica solo vivenciar un acontecimiento y contarlo desde lo personal. La literatura como catarsis resulta algo positivo, pero si a esto le agregamos la particiapción y el diálogo igualitario, como plantea Flecha. Las distintas miradas, opiniones y perspectivas ayudan a enriquecer y a presentar distintas maneras de escribir e interpretar. Por lo tanto, la narración en primera persona resulta una alternativa entre otras, como por ejemplo la escucha de un determinado hecho para lograr un análisis y una interpretación propios. Denise
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