¿Le podemos llamar taller?
Esta escena responde a un comedor municipal de la ciudad de Saladillo del interior de la Provincia de Buenos Aires, al cual asisten diariamente un grupo de niños que tienen entre dos y seis años.
Esta escena me interesa describirla y analizarla. Una vez a la semana la coordinadora Laura realiza un taller de lectura y escritura, los participantes tienen entre cuatro y seis años. La consigna propuesta por la coordinadora ese día trabajaron con la lectura del el cuento “La vuelta al mundo” de Javier Villafañe del libro de Cuentos y Títeres, ediciones Colihue.
Los chicos, gritaban, caminaban y hablaban entre ellos. Laura les pidió silencio, elevó su tono de voz y comenzó a cantar la canción “Señor silencio”. La coordinadora logró que el grupo recuperar la calma. Comenzó con la lectura del cuento, los chicos escuchaban con atención y en silencio. Al terminar de leer el cuento, todos aplaudieron, se los notó muy contentos. En un momento, Laura dice-“a ver silencio que les voy hacer unas preguntitas, que van a tener que resolver en voz alta pero entre todos”. “NOO”, contestó la mayoría, ella les preguntó –“¿Por qué no quieren?”. Se sonrieron y no le respondieron la pregunta y continuó adelante con su clase sin darle importancia la respuesta de los participantes.
Se podría decir que hay una concepción muy normativa en Laura repecto del modo correcto de formular las preguntas apunta más a una forma escolar y no a un taller ya que de una forma límita la interpretación y la imaginación de los niños. La idea que a partir de este relato abordar el aprendizaje de la lectura, por medio de la palabra y a la vez estimular la curiosidad y el deseo de saber. Por otro lado, parecería que la coordinadora no establece un vínculo a través del diálogo con el grupo de una manera se ven obligados a cumplir y respetar la consigna. Es decir, no hace presente al genio creador, porque tiene un dominio de poder muy “naturalizado”, acá por la indeferencia a la primera pregunta, que no obtuvo una respuesta concreta de parte del grupo y siguió adelante con el taller, es evidente que no hay, como dice Ramón Flecha, un aprendizaje diálogico. Esto es, una repetición de conocimientos a través de la valoración del procesamiento del aprendizaje “escolar”. El mismo Ramón Flecha (Flecha, 1997) habla del un diálogo igualitario y dice que el diálogo es igualitario cuando considera las diferentes aportaciones en función de validez de sus argumentos, en lugar de valorarla por las posiciones en poder de quienes la realizan (…) ya que todo sujeto construye sus interpretaciones en base a los argumentos aportados.
Estas son las preguntas:
1-¿Cuál es el personaje principal?
2-¿Cuántos eran los protagonistas?
3- ¿Cómo se llamaban los animales que lo acompañaban a Santiago a dar la vuelta al mundo?
4-¿Cómo termina la historia del cuento?
Los niños iban participando a medida que la coordinadora repetía las preguntas. Marcos-dijo que el personaje principal era Santiago, Laura le contestó- ¡Muy Bien Marquito! Así continuó con la clase adelante, el resto de los chicos hablan entre ellos. En un momento, hubo una pequeña discusión entre Juan y Damián, porque uno decía que Santiago andaba en triciclo su comapañero le discutía que era una bicicleta. La coordinadora les pidió que la terminaran y ellos hicieron caso. Luego, dos nenas estaban calladas sin trabajar y la maestra se acercó a ver qué les pasaba y una le dijo que tenía sueño y la otra estaba aburrida. La coordinadora les dijo que iban a trabajar un poco más. Pía mencionó todos los animales que acompañaron a Santiago los cuales eran el loro, el cordero, el león, el mono, la cigüeña, ¡Excelente! contestó Laura. Los chicos estaban ansiosos, preguntaban-¿Y ahora que más vamos hacer? La coordinadora pidió silencio y que se ubicara cada uno en su lugar. En esta escena se observa un clima más bien de control de parte de la coordinadora. No toma en cuenta lo que piensan y sienten cada uno de los niños. Se establece un abuso permanente de poder y de control en este espacio, la postura que mantiene la coordinadora esta muy ligada a espacios formales y me parece que se olvida que esta trabajando con niños que no tienen introducido ejercitacicio de lectura.
Sin peder de vista lo anterior el análisis anterior, no se cumple lo que menciona Serge Boimare, aquí, no aporta una lectura descifrada para que los chicos puedan convertirla en imágenes mentales, para de una manera enriquecer y facilitar el manejo de los signos permitiendo fortalecer la memoria.<뛔Ȉ> 뛔ȉ>
Esta imagen a la derecha nos muestra la destribución de los pequeños grupos de los niños, pueden observar nadie camina por el salón.
Reflexionando acerca de lo analizado es esta escena queda demostrado, que si se lleva a cabo un vínculo dialéctico que se da en las prácticas de lectura, modificarían al texto al encontrarle diferentes sentidos e interpretaciones, sin imponer a llegar a una única conclusión, limitando el pensamiento y la imaginación de los participantes.
Es interesante que se tenga en cuenta las decisiones didácticas y pedagógicas. Estas decisiones son las que hacer al ser y el hacer docente (Sardi, 2007).
A partir de la descripción y del análisis, ¿qué estrategias aplicarían si coordinasen un taller?
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Mariela Elizabet Otero

Hola Mariela, te comento que me resulta muy interesante leer acerca de tu observación puesto que el ámbito que elegiste me es totalmente ajeno y esta vez opté por observar talleres muy diferentes. Así que en mi caso, lo que puedo comentarte no es tanto desde mi experiencia personal, sino desde mis lecturas y lo poco que sé sobre lo que pasa en los comedores infantiles.
ResponderEliminarPuedo reconocer en tu escena que la forma de conocimiento que se da es "tópica" como leíamos el cuatrimestre pasado en Las formas del conocimiento en el aula de Verónica Edwards. Los nenes deben responder preguntas que sólo requieren que ubiquen en el texto al personaje principal, contar protagonistas, ubicar nombres de animales y de esta manera, citando a Edwards "las respuestas (...) no parecen ser importantes para la lógica de la enseñanza que se objetiva". Por otro lado, yendo al artículo de Edwards, nos habla del conocimiento "en el aula" y ahí no están en un aula y eso no es una clase de lengua y literatura. Pareciera que el interés de Laura está puesto en mantenerlos ordenados, tranquilos y en silencio, y no en habilitar posibles lecturas del cuento.
También, encuentro que la pregunta 4 podría haber sido la que les diera más lugar a comentar el cuento y proponer sus interpretaciones y es la única que no se contestó.
Veo que hay un intento de captar el interés y valorar las respuestas de los nenes en sus sucesivos elogios ("¡Muy bien marquito!", "¡Excelente!") pero también veo que no aprovechó momentos de tensión valiosos para construir el conocimiento a través del aprendizaje dialógico del que habla Flecha. Por ejemplo, cuando Juan y Damián discuten acerca de "en qué andaba Santiago" ella los reta y los calla en lugar de preguntar sobre qué discuten, qué propone cada uno, cuáles son los argumentos para pensar que andaba en una bicicleta o en un triciclo, o bien, repasar la parte "problemática" del cuento que no se entendió bien, que esto también es importante porque muchas veces con solo oír una vez un cuento no lo entendemos o prestamos más atención a una parte que a otra, sobre todo cuando somos chicos y nuestra imaginación se dispara automáticamente a partir de la escucha.
El cuento con el que trabajaron es muy cortito y en 2 minutos puede volver a leerse si los nenes se perdieron partes y con leer la PRIMERA oración nuevamente "(...)salió de su casa en un triciclo para dar la vuelta alrededor del mundo" podría haber solucionado un conflicto sin recurrir al "¡termínenla!" ¿no?
Creo que en este ámbito se podrían llevar a cabo situaciones menos formales y más abiertas al diálogo. Más "libres", como dejar que los nenes den sus opiniones acerca del cuento, preguntar en qué les hizo pensar, qué les recordó, qué mensaje les dejó, qué parte les gustó más y por qué, trabajar más con la interpretación del cuento y en una posición más de coordinadora y moderadora, prestando especial atención a los comentarios que surgen para luego de ahí desprender consignas creativas que sean del interés de los chicos y que no sean meras tareas para mantenerlos ocupados, tranquilos y calladitos, porque creo que de eso no se trata la niñez.
Me tomé el trabajo de leer el cuento de Javier Villafañe, y lo encontré en la publicación Todos pueden aprender Lengua de la Unicef en http://www.unicef.org/argentina/spanish/Lengua_2do_web.pdf
ResponderEliminarDiscrepo con lo que escribís en el último párrafo, o no lo entiendo bien. Me explico, veo que Laura sí tiene en cuenta claramente sus objetivos acerca de la enseñanza de su práctica (mantenerlos tranquilos, participando, ordenados y callados) y no por eso su práctica resulta "transformadora" y tampoco veo la falta de "responsabilidad" de su parte si ella buscó un texto adecuado a su grupo para trabajar (porque les encantó y hasta aplaudieron) y preparó consignas.
Sí, coincido en que como educadora social debería comprometerse por mejorar su práctica cada día (como todos nosotros) pero creo que lo más "analizable" no es tanto esto que señalás sino las propuestas didácticas de su práctica. Creo que sus representaciones acerca de la enseñanza están muy ligadas al mantenimiento del orden y la obediencia y esto no se adecúa ni al grupo etario, ni al espacio en que lleva a cabo su práctica (y en mi opinión personal, tampoco se adecúa a nada...)
Mariela comparto con Laura la idea de desconocer el ámbito de talleres con niños tan pequeños.
ResponderEliminarReconozco, a través de la lectura de tu trabajo, que la actitud de la coordinadora siempre ronda en un intento de manipular el orden, mantener el silencio, hacer control de la lectura (no importa para ella si los chicos disfrutaron o entendieron). Considero que quizás estemos ante la presencia de una docente educada a la vieja usanza, una autómata que cumple con objetivos ajenos, que tiene tiempos estipulados y que no interesa contemplar ni interpretar la sensibilidad de los niños.
Es lamentable, porque les está haciendo perder a los niños la oportunidad de aprender a disfrutar en base a un diálogo igualitario con la coordinadora (Flecha).
Además, se me ocurre pensar que ella favorece a la "construcción de un niño como carente" (Martinis, Pablo) porque les hace sentir el rigor de su autoridad, los estigmatiza y desconoce sus necesidades.
Por último, hay una frase que no comprendo que es cuando mezclas dos términos: lo pedagógico y lo político. Pienso, que quizás lo que propones es que se implementen políticas para que los que están a cargo de estos grupos tengan la suficiente preparación para un abordaje de los talleres más participativo y más democrático.
Sí, también lo de lo "pedagógico y político" se puede ver a la luz de Freire. Es decir, ver la naturaleza política de la educación como práctica liberadora, sin que esto signifique una reducción de la misma a la práctica partidaria.
ResponderEliminarTampoco conozco sobre talleres infantiles pero puedo aportar mis saberes no legitimados de madre. Coincido con Laura sobre la importancia de la repetición de la lectura, dado que es necesaria para fijar imágenes. En relación a éstas, que en los libros infantiles ocupan un gran porcentaje del libro porque traducen las palabras para reemplazar el poder de abstracción que quizá los niños tan chiquitos no tienen,me parece que una buena estrategia sería que dibujaran lo que les resultó más significativo del cuento y luego traten de explicarlo.
ResponderEliminarPerdón Mariela pero por momentos creo encontrar en tu post una forma de escribir muy similar a la mía.
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