lunes, 7 de noviembre de 2011

Para salvar a Borges, hay que estar contra Borges



Borges se nos impone no sólo como el Orbis Tertius o el imperio que él mismo imaginó sino como el canon mismo. El canon contiene también, como el Imperio, un principio de dominación, porque es la cima de una escala lineal y jerárquica, una lista de cumbres, en relación con las que se miden todos los otros productos de su misma especie”.
                                                          
                                                                Josefina Ludmer


La escena que se presenta a continuación fue tomada de un taller de lectura y escritura para adultos mayores en un Centro Cultural del barrio de Caballito. Para este encuentro los participantes habían traído leído el cuento “Las ruinas circulares” de Borges que les había entregado el coordinador la clase anterior. Luego de ser leídos, los textos son discutidos en el encuentro del taller. Este registro recupera una parte de la discusión sobre el texto mencionado.

Una participante lee un fragmento y agrega con fastidio: “Mezcla todo”. Este comentario hace referencia a que Borges en el texto mezcla distintas imágenes sensoriales. El coordinador le dice que está bien, y le pregunta si lo entiende, y agrega: “Si a vos te dicen un sonido pálido ¿no entendés?”. Otra participante dice: “No lo quiero a Borges, es rebuscado, si lo agarra un psicólogo...” Entonces el coordinador comenta: “La estructura de las oraciones de Borges no es loca es una estructura convencional. Yo puedo traer cosas de otra etapa de Borges que son totalmente triviales, pero bueno, hay que tratar de ver esto. Pero si ustedes se achican antes de empezar la lectura, no pueden así. De vez en cuando vale la pena hacer un esfuerzo para enriquecer el texto. Además las palabras que no conocemos las buscamos y las incorporamos y a medida que uno tiene más palabras se puede acercar más a lo que uno quiere decir. Y no hay que santificar a nadie, yo lo veo como una trampa. Para mí es un excelente técnico pero en el fondo de la cuestión no queda nada, a mí no me conmueve. Él propuso muy bien una cosa y vemos qué tomamos. De ahí a hacer un monumento...”

En esta escena hay una tensión principal que estuvo presente a lo largo de todo este encuentro: por un lado, el coordinador y su interés de que los participantes hagan apreciaciones sobre el texto, especialmente del narrador que era el tema que estaban trabajando; y por otro, los participantes que se resistían a hacer un análisis porque Borges (no el texto sino él) era rebuscado, no escribía para la gente. Frente a esto el coordinador en su discurso plantea que usa una estructura convencional en sus oraciones, que escribió otros textos menos complicados, que hay que hacer el esfuerzo por leerlo, que hay que recurrir al diccionario, que en realidad es un buen técnico pero no conmueve, que no hay que santificarlo. Muchas cosas dice y aún así la resistencia frente a este texto o más bien frente a este autor no disminuyó. Las pregunta que surge es por qué. ¿Por qué pasa esto particularmente con este autor? Quizás la respuesta más obvia y más aceptada es que Borges representa al mismo canon, y el canon asusta, apabulla y sobre todo nos deja en silencio aceptándolo. Las representaciones sobre la literatura y sobre el escritor de los participantes actúan como una barrera para acceder a los textos, pero lo interesante de analizar en esta escena no es esto sino las representaciones del docente sobre la escritura y la lectura y, especialmente, las decisiones didácticas que toma en el espacio del taller. Estas decisiones son las que hacen al ser y el hacer docente (Sardi, 2007).




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La postura del coordinador si bien parece querer desarticular las representaciones de los participantes porque impiden la lectura del texto, esconde las representaciones que él mismo tiene sobre la literatura y sobre lo qué es leer. Tal vez exista en este planteo, lo mismo que Reimondo (2003) atribuye a los discursos de ciertos profesionales:

 Leer, para muchos de estos profesionales es acceder a la lectura de textos literarios, más precisamente de ciertos textos literarios pertenecientes al canon occidental que parecen tener un valor en sí mismos, que justificaría la importancia de su acceso. Por otro lado, también existe una idea de lo que una `lectura exitosa' debería ser: aquella lectura que en su devenir descubre un sentido determinado de estos textos; en contraposición una lectura 'no exitosa' sería aquella en la que el sujeto lector, una vez que ha accedido al texto en cuestión, no logra 'entender' o 'descifrar' el sentido que el texto guarda, y en consecuencia, no alcanza a apreciar ese texto.

“Seleccionar significa valorizar” (Bajour, 2009) y en este caso el texto de Borges es elegido por ser productivo para ver el narrador porque es un 'excelente técnico', por lo cual pareciera que lo que se pretende es que la mirada de los participantes también sea la de técnicos que puedan extraer mecanismos para después aplicarlos en sus escritos: “Él propuso muy bien una cosa y vemos qué tomamos”.Pensar en los lectores como técnicos implica pensar una manera de leer los textos y excluir todo un panorama de lecturas posibles por parte de los sujetos. El coordinador se centra en que los participantes lean de determinada manera y no puede oír entre líneas(Bajour, 2009) cuando se le dice que Borges es rebuscado. En lugar de preguntar por qué piensan eso, o en qué pasajes se les complica la lectura, hace referencia a la forma de la estructura oracional o la búsqueda de palabras en el diccionario como si un texto sólo fuera un conjunto de palabras y oraciones, y la dificultad sólo radicara en esto. En este sentido, el aprendizaje dialógico queda anulado en pos de un aprendizaje desde una mirada técnica que defiende el canon:

El dialógico no se opone al instrumental, sino a la colonización tecnocrática del aprendizaje. (…) evita que los objetivos y los procedimientos sean decididos al margen de las personas, escudándose en razones de tipo técnico que esconden los intereses exclusores de una minoría (Flecha, 1997).

El problema no es leer a Borges, el problema es desde dónde se lee, y qué lecturas se habilitan. Si se lee desde el canon y el saber técnico muchas lecturas y muchas voces van a quedar relegadas. Muchas perdidas en el laberinto de las representaciones que impiden la participación activa.


Escribir, como leer, supone riesgos y no la sumisión a cánones establecidos. Como dice Carlos Fuentes, se escribe 'a contrapelo', ´no para seguir las reglas sino para violarlas'” (Bajour, 2009).
                                                                                   


Ayelén Goldar







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3 comentarios:

  1. "Yo puedo traer cosas de otra etapa de Borges que son totalmente triviales, pero bueno, hay que ver esto. Pero si ustedes se achican antes de empezar..." Son palabras del coordinador extraidas textualmente... puedo entender que está ninguneando (palabra argentina muy utilizada)subestimando y desvalorizando a sus talleristas.
    Además, está hablando como si alguien lo estuviese obligando a dar Borges. Sí o sí, el canon sobre todo posibilidad de preguntar qué se quiere leer. Desaparece el goce de la lectura, desaparece la comunicación, el diálogo y otra vez triunfa el elitismo.

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  2. Tal cual, Ayelén, al haber diversidad de lectores debe haber diversidad de interpretaciones, tal como plantea Raimondo. El abordaje a la literatura borgeana puede resultar algo complejo pero no inaccesible si tenemos en cuenta la posibilidad de un aprendizaje interactuado. "El diálogo es igualitario cuando considera las diferentes aportaciones en función de la validez de sus argumentos, en lugar de valorarlas por las posiciones de poder de quines las realizan”, según Flecha. Asimismo, la coordinadora debería contemplar otras formas de lectura para llegar a Borges y no solo las que la crítica y el canon literario imponen. Creo que de esta manera el acceso a la lectura del autor sería más placentera, rica e interesante. Denise

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  3. Me encantó la imagen del laberinto. Coincido en que el problema es cómo leer a Borges, y pienso que de todos modos hubiera sido interesante no decir que el texto es de tal escritor para deshabitar también las representaciones sobre la persona. De todos modos me pareció que la lectura era como dice Dora, una obligación para después usar las técnicas del escritor. Es decir que no sólo está el canon de la literatura sino también del escritor y del lector.

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